10/11/08

Seducido por La Muerte (Primera parte)

Esa noche me bajé del colectivo un poco apesadumbrado. Quizás fue el hecho de que me había despertado a escasos metros de mi parada. Me bajé y me quedé parado un momento, contemplando la desierta esquina que suele estar llena de vida.
- Esta noche no, - pensé - Esta noche está vacía mi esquina…
Hundí mis manos en los bolsillos buscando algo que no encontré. Desconcertado, empecé a caminar por las calles oscuras, más oscuras que lo normal. La luz de uno de los postes de alumbrado público agonizaba sus últimos segundos de vida útil. Se apagó.
- Qué raro, barrio de mierda… - dije para mis adentros.

Caminé veinte metros y las nubes, tan espesas como paredes, taparon por completo la Luna, sumiendo la calle en una oscuridad total. Pensé que era extraño cómo todo se puso de acuerdo para dejarme a oscuras. Parecía casualidad, pero algo en mi interior me decía que las cosas no andaban del todo bien. Hice caso omiso de la oscuridad, o al menos eso intenté, y seguí caminando. Una cuadra más adelante ya no podía ver más allá de mis rodillas. Una niebla había aparecido de la nada y cubría todo el terreno baldío donde me encontraba parado, mirando como un idiota la neblina.

Intenté levantar el pie para seguir camino, pero un frío gélido me mantuvo en mi lugar. Sentí una presencia atrás mío. Me di vuelta y la vi. Una silueta alta, esbelta, cubierta de pies a cabeza por una túnica negra. Sólo se veían sus ojos rojos refulgiendo desde el interior de la capucha. Llevaba una guadaña descomunal; parecía que había visto tiempos mejores, pero se notaba que el filo era excelente.

- Eeeh… qué pasa? – atiné a preguntarle con un nudo en la garganta.
- No te hagás drama, pibe, no vengo por vos - me respondió muy tranquilo.
- Y-y… entons? – en una maraña de nervios.
- No sé, andaba por acá… vi todo vacío y vos solo, y dije: “Voy a conversar con ese flaco…” – me respondió como si hablara con un vecino o el carnicero.
- Conversar conmigo?
- Sí. Hace mucho que no converso con nadie… Querés? – me ofreció un Lucky Strike que sacó de uno de sus bolsillos.
- No, gracias – lo rechacé
- Hacés bien, pibe, esto te mata, sabes? Te tendría que venir a buscar antes de lo estipulado…
- Eeeh...
- Jajaja. No, quedate tranquilo. Todavía falta para vos. A ver… dejame ver… - sacó un librito ajado de su otro bolsillo y se puso a buscar - Sí, acá estás. Tenía razón, falta todavía…


[Continuará]

5 comentarios:

maga dijo...

continuará!!!..


no!!! me mata la intriga qué querés que te diga.

Frank the Crank dijo...

Muhaha! Me encanta crear intriga

Guillótica dijo...

Yo se como termina,
LERU LERU
a todos los que no saben!
MUAJAJAAA!

Mauricio De Benedetto dijo...

Saludos al Frank literario!!!
A ver cómo viene la segunda parte....

Abrazo

Scarlett dijo...

Me gusta este Frank que mete a DS algo del muy buen estilo del Ello Puro...
Brindo por ello,Frankito Bonito!!!


Kisss